4.10.04

odio el telefono

me gusta llegar a casa tarde. Si alguna vez llego pronto pq se ha anulado algun acto o no he quedado con nadie no se muy bien lo que hacer. Me pregunto que hace la gente que llega a las cinco a casa y ya no sale hasta la mañana siguiente. Hoy he anulado una cita y he llegado pronto a casa asi que me he distraido analizando la factura del telefono que hacia dias que pasaba sin que nadie la hubiera abierto de la tele a la mesa y de la mesa a la estanteria. he puesto mientras musica suave (easy listening se le llama ahora) y me he sumergido en los millones de paginas azules; ninguna llamada costaba mas de un euro, excepto una de principios de agosto. Ya me habia olvidado de aquella conversacion (es lo que pasa con las facturas bimensuales que cuando te llegan ya no recuerdas pq te cuestan tantos miles de millones) que tuve pasada la media noche con una chica que habia conocido aquella misma mañana en el metro. Recuerdo q nos pasamos hablando horas y horas, no sabiamos nada el uno del otro y parecia que aquella era la unica oportunidad para explicarnoslo todo. Yo odio el telefono, pero aquella noche me ayudo a superar el bochorno agobiante que hacia en mi ciudad y olvidar el insomio que me persigue cada estio. Hoy, dos meses despues, la historia con la chica del metro es una simple anecdota de verano, pero la fria factura del telefono me ha transportaba a una calurosa noche de verano, y me ha hecho llegar a casa un poco mas tarde, pese a llevar un buen rato sentado en el sofa blanco del salon.

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